My girlfriend

The universe paralyzed his time machine on the beach, just when  our lips touched softly. I shivered like a child, and probably would have gone a warm blush on my cheeks. The bright of your cheeks, however, smelled roses, and nothing could be more closed to happiness than that afternoon. Do you want to be my girlfriend? Asked shy, while resting your hands on my chest. You looked at me and smiled tenderly, while the deep green of your eyes was anchoring in my soul. I put my coat on your shoulders as to protect from that drizzle that unexpectadly began to fall. You let me hold you and we walked away over the golden carpet near the sea.

I use to write your name in the sand nearly every afternoon while watching the sunset and the waves break, I leave my imagination fly, creating in my mind that perfect moment when I asked you:  Do you want to be girlfriend?

Blank notebook

Not even on a ladder would get to kiss you, I thought. Your hands were closer to mine and although you looked for my eyes as you pointed out something in the book,  I  only managed to hide myself behind a serious gesture, as reaching concentration. If the world were a fantasy fable, or the most heinous tale of terror Iwould have never realized about that. The environment looked like a postcard that came down to such details , those one not written at any book. Your delicate voice and the sweetness of that fragance. Perhaps, I imagined that when you were older and no longer be my teacher I would come after you, and you surely be with a smile.

Small tribute

It was said of him,

his voice was deep and calm,

and when present,

no one could resist the sparkle of his eyes.

They didn’t believe it

But when first notes were played

on the piano keys,

inevitably fell silent.

The afternoon was eternal

the sun shone into the room,

shedding his light

in a corner of every soul.

Enchantment

threw them to the edge of dreams.

It was said then,

that his music had the magic power

of cosmic triads,

time bins,

where Gods

write their poems,

and light of creation.

Dedicated to Yanni

de Adrifonso Publicado en Poema

Cuaderno en blanco

Ni subido a una escalera conseguiría besarte, pensé. Tus manos se acercaron a las mías y, aunque me buscaste la mirada mientras señalabas algo en el cuaderno, sólo atiné a esconderme detrás de un gesto serio, como concentrado. De ser el mundo una fábula de fantasía, o el más abominable de los cuentos de terror, ni lo hubiera percibido. El entorno era una postal que se reducía ante esos detalles. Ese no se qué de tu voz y el dulzor de aquel perfume. Lo esencial, aun no estaba escrito en ningún cuaderno. Tal vez, imaginé, cuando sea más grande y ya no seas mi maestra, vendré a buscarte. Tú seguramente sonreirás.

El nombre

Salió de su casa apurado. A punto de tomar el colectivo que lo llevaba a la oficina, notó que algo le faltaba. Se quedó pensando y  metió la mano en el bolsillo del saco. Entonces cayó en la cuenta que no llevaba su nombre. Común y sencillo pero era suyo, le pertenecía. Sin él sentía que era nadie. Recordó que la última en nombrarlo había sido su mujer al salir de su casa. Revisó la agenda y el maletín. Pasó una a una las hojas de la novela que llevaba bajo el brazo. Volvió sobre sus pasos a ver si le había caído por el camino. Tal vez cruzarse con algún conocido sería la solución, pensó. – Che, fulano, ¿cómo andas? Pero nadie apareció. Pensó que ya se estaba quedando sin recursos y decidió regresar. Caminó tranquilo hasta su casa. Cuando iba a colocar la llave en la cerradura vio algo sobre el felpudo que decía “Bienvenidos”. En letras gordas, un tanto torcidas, estaba su nombre. Se agachó para levantarlo. Acarició a Pedro, lo planchó suavemente con la mano y lo dobló. Con cuidado se lo guardó en el bolsillo y se alejó apurado hacia el trabajo, y en el rostro dibujada una sonrisa.

Mi novia

El universo paralizó su máquina del tiempo cuando en la playa, posé mis labios en los tuyos. Temblé como un niño, y seguramente,  un rubor tibio habría subido por mis pómulos. El nácar de tus mejillas, en cambio, olía a rosas, y casi nada podía acercarse más a la felicidad que ese instante. ¿Querés ser mi novia? Pregunté tímido, mientras apoyaba tus manos en mi pecho. Me miraste y esbozaste una sonrisa tenue, y en la profundidad verde de tus ojos se iba anclando mi alma. Con mi saco te cubrí de la llovizna, y abrazados nos alejamos por las dunas doradas.

Suelo escribir tu nombre en la arena, cuando por las tardes contemplando el crepúsculo y las olas romper, dejo volar mi imaginación recreando ese momento perfecto cuando te pregunte: Querés ser mi novia?

Luna Mágica

Bajo la luz de la luna, se despiertan las palabras. Se desperezan y en una ronda infinita juegan. Arman y desarman historias que se cuelan en la noche y llegan a este espacio. Recrean relatos de otros mundos, vivencias de algún universo lejano.  La magia no es juego de niños, sin embargo la luna no deja de jugar con sus haces de luz, que como toques mágicos de una varita, encienden el sentido del relato.